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26 abril, 2021 by Dra. Angela Olaru

Nuevas Reflexiones sobre la Pandemia y algunas Sugerencias

Ha pasado más de un año desde que estalló la pandemia por el SARS COV- 2, y lamentablemente continúa.

La Organización Mundial de la Salud advirtió de que las vacunas, incluso de alta eficacia, no garantizan la erradicación de esta enfermedad infecciosa, aunque se convertirá en una enfermedad endémica con bajo nivel de amenaza.
https://www.elhospital.com/temas/Las-vacunas-contra-Covid-no-garantizan-la-erradicacion-del-virus,-OMS+136846

¿Qué hemos aprendido y cómo nos podemos preparar?

Si miramos retrospectivamente nos daremos cuenta de que elproblema no es solo el virus en sí mismo, si no la debilidad del sistema inmunitario frente a él. Todos los virus, bacterias u otros microorganismos son fuertes cuando el huésped es débil.

La mayoría de las personas que ocuparon las UCIs prácticamente colapsando el sistema sanitario, durante la primera y segunda oleada, eran personas con un sistema inmunitario débil: personas mayores y jóvenes inmunodeprimidos o con patologías previas, lo que ahora conocemos como población de riesgo.

La pregunta es ¿por qué hay tanta gente débil?

Solemos pensar que la gente mayor está débil por su edad, pero esto no es totalmente cierto. Tomemos el ejemplo de algunos de nuestros pacientes mayores, que se siguen cuidando y disfrutan de buena salud. La mayoría, suelen evitar tomar fármacos o someterse a intervenciones quirúrgicas, a menos que no sea absolutamente necesario.

En general, prefieren tratarse con terapias como la quiropráctica, osteopatía, fisioterapia, acupuntura, suplementos nutricionales, psicoterapia, homeopatía, naturopatía, hidroterapia, ozonoterapia etc.

Se trata de terapias complementarias que, además de tratar el dolor u otros síntomas, potencian la función de todos órganos y sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso y el inmunitario.

Si nos detenemos y pensamos, nos daremos cuenta de que esta pandemia, que ha generado una crisis sanitaria mundial, conlleva una oportunidad de cambio. Nos muestra (una vez más) que necesitamos actualizar y sustituir el actual paradigma sanitario, centrado en la enfermedad, con un nuevo modelo que se centre en la salud.

Necesitamos una práctica médica, que integre todas las terapias y los protocolos basados en evidencia científica que respecten la homeostasis y por ende, fortalezcan el cuerpo. Aprender cómo preservar la salud sería más beneficioso y sostenible que tratar las enfermedades.

Si todos fuéramos educados desde la infancia en cómo funciona nuestro cuerpo, como respirar adecuadamente, como mantener un buen tono físico, hidratarnos, nutrirnos, sentarnos correctamente y como cuidar la columna vertebral para disponer de energía vital abundante, posiblemente la humanidad sería mucho más sana y fuerte.

Es obvio que a nivel global no podemos cambiar nada, pero a nivel individual sí: cada uno de nosotros tiene la posibilidad de informarse usando fuentes fidedignas para aprender cómo mantener un estilo de vida más saludable y poder elegir las terapias que más le convenga.

Afortunadamente todos estamos dotados de un ‘arma’ poderosa llamada Homeóstasis.

Se trata de una magnifico recurso fisiológico, que el ser humano ha desarrollado y perfeccionado a lo largo de millones de años para mantener a raya los virus, bacterias u otros microorganismos y poder convivir con ellos, sin enfermar. Gracias a ello seguimos aquí pese a las numerosas plagas y pandemias que afectaron a millones de personas en el pasado.

Mantener la homeóstasis es el secreto de los ‘afortunados’, que no enferman fácilmente y, en el caso de que contraigan alguna enfermedad, se recuperan rápidamente, sin apenas necesidad de fármacos. Todos estos ‘afortunados’ tienen claro que su primera prioridad es la salud, física y mental.

Por tanto, no dudan en invertir tiempo, recursos y `’lo que haga falta’ para mantenerse sanos. Siempre están dispuestos a aprender como fortalecerse y, pese al avance de los años, siguen sanos, llenos de vitalidad y optimismo.

Son personas que han aprendido a dedicar tiempo a su cuerpo y escuchar sus susurros, antes de que aparezca el dolor u otros síntomas.

¿Qué es la homeostasis y cómo funciona?

Es la capacidad innata del cuerpo vivo de mantener el equilibrio interno, compensando los cambios del entorno mediante unos sofisticados sistemas de autorregulación.

Este equilibrio interno está controlado por el Sistema Nervioso Central (SNC), formado por el cerebro y la medula espinal. El cerebro recibe información desde todos los órganos, tejidos y células: piel, mucosas,

vísceras, músculos, articulaciones, etc., y envía sus órdenes en forma de impulsos nerviosos, a través de los nervios espinales, que pasan entre las vértebras.  Mantener la columna flexible, bien alineada y ‘libre de subluxaciones’- en términos quiroprácticos – favorece la comunicación del cerebro con todos los órganos, ayuda a la recuperación de la homeostasis y fortalece la respuesta inmunitaria.

¿Cuál es relación entre el sistema nervioso y el sistema inmunitario?

El sistema nervioso autónomo y el sistema inmunitario están íntimamente relacionados. Ambos cooperan con el objetivo común de adaptarse para mantener la homeostasis.

La comunicación entre estos dos sistemas ocurre por medio de unas proteínas que actúan como señales químicas entre los glóbulos blancos. Una de estas proteínas, la interleucina-2 (IL-2), ayuda a que las células del sistema inmunitario crezcan y se dividan con mayor rapidez.

Según varios estudios científicos la IL-2 fortalece la respuesta inmune frente a virus, bacterias y células malignas. https://www.sciencedirect.com/topics/neuroscience/interleukin-2#:~:text=IL%2D2%20is%20a%20member,cells%20and%20memory%20T%20cells.

Un estudio, hecho por colegas quiroprácticos en Canadá, demostró que un solo ajuste quiropráctico (manipulación vertebral específica) aumenta de manera significativa la producción de la IL-2. Chiropr Osteopat. 2008 May 28;16:5. Enhancement of in vitro interleukin-2 production in normal subjects following a single spinal manipulative treatment.” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18507834

Algunos casos como ejemplos peculiares durante la pandemia

El año pasado, justo después del confinamiento uno de nuestros pacientes, de 39 años, que trabaja en ‘servicios esenciales’, nos contó que su esposa estaba de baja y confinada por ser persona de riesgo. Salía solo para hacer la compra y pese a llevar mascarilla y guantes, desgraciadamente se contagió. Desarrolló los típicos síntomas de COVID -19 y fue ingresada. Afortunadamente se recuperó sin secuelas.

A él le hicieron la prueba PCR y serológica, ambas dieron negativo. Este hecho sorprendió mucho a su médico, el cual exclamó: -“¡No lo entiendo! ¡No puede ser!”- y lo atribuyó a las vitaminas que le habíamos recomendado.

Poco después, otra paciente nos contó que su esposo, que no es paciente quiropráctico, también dio positivo, pero ella dio negativo.

Un caso más reciente fue el de una pareja de 63 – 64 años. Él había acudido a nuestra consulta por un dolor de espalda, que padecía desde hacía varios años. Mejoró mucho. Además, siguiendo nuestros consejos empezó a hacer una rutina diaria de ejercicios de respiración, otros básicos para su columna y, mejoró sus hábitos de hidratación y de nutrición. Como consecuencia ganó flexibilidad, dormía mejor, tenía más energía y estaba de mejor humor.

Por esto su esposa, pese a no tener dolor de espalda, decidió hacerse una revisión y tratamiento quiropráctico.

Después de las fiestas navideñas vinieron para otra revisión y tratamiento de mantenimiento. Ambos estaban bien y muy contentos. Nos contaron que festejaron los Reyes en familia con sus dos hijas y sus respectivas parejas. Pocos días después su hija mayor, que trabaja como médico, dio positivo por Covid-19. También dieron positivo su otra hija y sus respectivas parejas. Sorprendentemente, pese a tener mayor riesgo de contagio por ser mayores de 60 años ambos dieron negativo.

Algunas sugerencias para conseguir un Sistema Inmunitario potente:

  • Hacer revisiones quiroprácticas periódicas e intentar seguir mis 12 reglas de oro para mantener la Salud: https://angelaolaru.com/?s=las+reglas+
  • ¡No sucumbir al miedo! Es la más poderosa emoción – ‘hacker’, que desata la respuesta nerviosa simpática con sus hormonas de estrés, proinflamatorias y destructivas, incluyendo el cortisol, que debilita el sistema inmune. 
  • Hacer ejercicios de respiración consciente, yoga, meditación y cuando los hackers parecen invencibles, buscar la ayuda de un buen psicoterapeuta.
  • Hacer sesiones de ozonoterapia y vitamina C intravenosa. Varios estudios demostraron que las infusiones intravenosas de ozono y vitamina C tienen efectos muy beneficiosos para combatir la inflamación y fortalecer el sistema inmunitario.

Uno de estos estudios, publicado en la Revista Española de Anestesiología y Reanimación   demostró que las infusiones de ozono y de vitamina C ayudaron salvar la vida de muchos pacientes afectados gravemente por Covid 19.  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7156242/

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24 abril, 2020 by Dra. Angela Olaru

Pandemia COVID -19

Algunas reflexiones y consejos para fortalecer el sistema inmunitario

¡Reflexionemos sobre la salud!

Desde el inicio de esta pandemia todos – incluyendo los gobiernos, los políticos y los bancarios- nos hemos dado cuenta de que la salud es lo más importante.

Según parece, ahora mismo, la salud de todos los ciudadanos del planeta depende de los investigadores científicos y de los laboratorios farmacéuticos. Ahora están trabajando contra reloj para encontrar una vacuna y medicamentos para tratar el virus COVID- 19.

No obstante, desde que los humanos se asentaron y formaron las primeras sociedades, todos los días estamos expuestos a una enorme cantidad de virus, bacterias y otros microbios oportunistas. Sin embargo, no nos enfermamos siempre, gracias a nuestro Sistema Inmunitario.

A pesar de su agresividad y su alto nivel de contagio, la mayoría de las personas jóvenes, y de mediana edad y también unas pocas personas mayores podrían haber pasado la infección por COVID- 19 sin apenas tener síntomas y sin necesidad de medicarse.

El CDC– Centro oficial de control de enfermedades de los EE.UU – estima que uno de cada cuatro infectados – 25% de la población- no presenta síntomas.

¿Cuál es la diferencia entre estos 25% que no presenten síntomas y los que terminan en la UCI?

La respuesta es: la fortaleza de su sistema inmunitario

Sabemos que los más vulnerables frente al COVID-19 son las personas con baja inmunidad. Primero los ancianos, especialmente los que estén medicados con fármacos inmunosupresores: para diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión, alergias, asma, EPOC, etc.  Pero también son vulnerables las personas más jóvenes, que toman medicamentos inmunosupresores como estatinas, anticonceptivos y esteroides, o que tengan con afecciones inmunodepresoras come la disbiosis intestinal, hábito de fumar, enfermedades metabólicas, hipertensión, y todos aquellos que estén bajo estrés crónico o severo.

Por desgracia, hay millones de personas inmunodeprimidas en el mundo de hoy.

Así que, el verdadero problema no sería pues el virus, sino la debilidad del sistema inmunitario. Por tanto, nuestra prioridad principal debería ser aprender como fortalecer y potenciar nuestra inmunidad para que ningún virus u otro microbio pueda derrumbar sus murallas o al menos, que le resulte muy difícil hacerlo y que sus consecuencias sean las menores posibles.

¿Como podemos fortalecer nuestro sistema inmunitario?

El papel del sistema inmunitario es reconocer, bloquear y eliminar todos estos agresores: virus, bacterias, contaminantes ambientales o células dañadas, para que podamos mantener el equilibrio fisiológico interno y mantenernos sanos.

Tal y como dije, en mi TEDx talk, hace unos años, la salud significa equilibrio fisiológico  y energía vital:  https://www.youtube.com/watch?v=UIRHSxs8gb8

Las personas sanas, además de no tener síntomas o molestias, tienen mucha energía vital. La energía vital es lo más valioso que todo ser humano pueda poseer; sin excepciones.  No se puede comprar. Nadie puede producirla excepto nuestras células propias.

El poder del sistema inmunitario es directamente proporcional a la energía vital. Cuantas más reservas energéticas tenemos mejor superaremos cualquier tipo de infección vírica o bacteriana.

En ocasiones, he comparado el cuerpo con una gran empresa, que produce energía vital y cuenta con un enorme número de empleados, llamados células.

Cada célula tiene su función. Tenemos células dérmicas, musculares, óseas, cartilaginosas, vasculares, sanguíneas, neuronas, endocrinas, exocrina, células inmunitarias, etc. Según su especialización las células se agrupan en departamentos llamados tejidos, órganos, glándulas y sistemas.

Para desarrollar su función correctamente y para producir mucha energía vital, todas estas células, necesitan materia prima, abundante y sin contaminantes, en forma de oxígeno, agua, nutrición y luz solar.

También necesitan buena comunicación interna y buen liderazgo. Estas tareas pertenecen a la dirección de empresa, representada por el sistema nervioso central, sobre todo por el cerebro.

Para dirigir nuestra gran empresa, el cerebro necesita estar informado en todo momento de lo que ocurre dentro y fuera del cuerpo.

Toda la comunicación ocurre por medio de la médula y de los nervios espinales. Estos se podrían comparar con unos cables de fibra óptica, que pasan por los agujeros situados entre las vértebras y se dirigen a cada departamento de la empresa: piel, músculos, articulaciones, mucosas, órganos, tejidos, células. Todas las fibras tienen doble sentido para asegurar la comunicación desde arriba abajo y al revés.

Lo hemos repetido una y otra vez y lo hacemos de nuevo: cuanto mejor alineadas estén las vértebras, mejor pasa la señal nerviosa y mejor es la comunicación y mejores decisiones tomará el cerebro. 

El Sistema Inmunitario está íntimamente conectado y actúa siempre en coordinación con nuestro sistema nervioso central.

En el 2008, unos colegas quiroprácticos de Canadá publicaron un estudio, cuyos resultados demostraron que un solo ajuste vertebral puede aumentar de manera significativa la producción de una proteína llamada Interleucina 2 (IL-2), que regula las actividades de los glóbulos blancos – leucocitos y linfocitos – responsables de la función inmunitaria.

Chiropr Osteopat. 2008 May 28;16:5. Enhancement of in vitro interleukin-2 production in normal subjects following a single spinal manipulative treatment.” https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18507834

Por tanto, si cuidamos la columna regularmente aumentaremos nuestra energía vital y también la función del sistema inmunitario.

Pero hay que tener cuidado con los ladrones de energía vital

Hay dos factores que pueden agotar nuestra energía vital y debilitar nuestro sistema inmunitario más rápido de lo que podemos imaginar: el no dormir suficiente y el estrés psicológico – mental y emocional – prolongado.

Según los expertos deberíamos dormir ocho horas e idealmente ir a la cama antes de medianoche. Por la noche la oscuridad activa la glándula pineal, responsable de producir melatonina, una hormona muy importante para la regeneración del sistema nervioso del sistema inmunitario.

En cuanto al estrés psicológico prolongado, seguramentees el más temible ladrón de energía porque tiene la contraseña y libre acceso directo a nuestra cuenta de ahorro energético.

Supongamos que logremos aumentar nuestras reservas de energía vital porque: estamos respirando aire no contaminado, tomamos mucha agua de botella o filtrada por osmosis, comemos alimentos frescos (si es posible ecológicos y no procesados), tomamos suplementos, mantenemos el intestino limpio, vigilamos la postura, hacemos ejercicios para la columna, tomamos el sol en la terraza o fuera (con la precaución y pautas precisas) y dormimos suficiente.

Sin embargo, estamos en plena crisis sanitaria mundial por la pandemia del Covid -19. Nuestra mente está procesando continuamente decenas de miles de pensamientos. La mayoría están relacionados con mensajes de alerta, amenaza, peligro e incertidumbre que recibimos masivamente por diferentes medios.

Nos sentimos vulnerables y naturalmente, tenemos miedo. De hecho, tenemos muchos miedos: miedo de que nuestros seres queridos o nosotros mismos podamos enfermar, miedo a perder el trabajo, miedo de que haya una segunda oleada u otro brote antes de que encuentren una vacuna o medicamentos, miedo de que puede pasar en próximo futuro y de no poder controlar nada, etc.

El miedo hace que nuestro sistema nervioso entre en ‘simpaticotonía’. Es un estado de alarma interno, que prepara el cuerpo para sobrevivir – ‘luchando o huyendo’.  Por dentro estamos como si fuéramos a echar a correr, pero no podemos hacerlo físicamente. Estamos confinados y la fuga es solo imaginaria. Inevitablemente sentimos impotencia, inquietud y frustración. Estamos bajo estrés psicológico.

Una parte de nuestro cerebro actúa de manera refleja y consume energía sin cesar para producir hormonas de estrés: adrenalina, noradrenalina y cortisol, necesarias para sobrevivir. Esto agota la energía vital por un lado y por otro debilita nuestro sistema inmunitario. El cortisol inhibe unas células inmunitarias llamadas linfocitos NK (Natural Killer), cuyo papel es defendernos contra los virus. 

Entonces, el estrés psicológico prolongado es el que más debilita el sistema inmunitario.

Resumiendo: para fortalecer nuestro sistema inmunitario, necesitamos:                                     

  • Respirar aire de buena calidad.
  • Beber más agua, tomar infusiones – evitar todos los refrescos – azucarados o no –
  • Comer sano, evitando los azucares refinados y los alimentos procesados.
  • Tomar unos suplementos antioxidantes: vitaminas C, A, D3, E, complejo B, Zinc, Omega 3- siempre bajo supervisión de su clínico.
  • Dormir ocho horas.
  • Mantener el intestino limpio; ir al baño a diario y proteger el microbioma.
  • Cuidar la columna vertebral, tomar conciencia de las posturas del cuerpo y hacer 10 minutos de ejercicio cada mañana:
    • https://angelaolaru.com/?s=ejercicios+columna
  • Intentar reducir el estrés psicológico: hacer 10-15 minutos de meditación diaria, con música 432 Hz, ejercicios de respiración consciente, observar los propios pensamientos y cambiar el dialogo interno, evitar las noticias alarmistas.
  • Hacer una revisión de la columna y tratamiento quiropráctico en cuanto sea posible.

Ver algunos consejos prácticos de nuestra colaboradora la Dra. Gina Bofill:

https://angelaolaru.com/2020/04/20/algunos-consejos-practicos-de-la-dra-gina-bofill/

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