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10 mayo, 2019 by Dra. Angela Olaru

LA QUIROPRÁCTICA PARA BEBÉS Y NIÑOS

La mayoría de los padres llevan los niños al dentista o al oftalmólogo para revisiones periódicas, pero no piensan que sea necesario hacerle revisiones periódicas de su columna vertebral.

A menudo cuando entran en la consulta y ven o escuchan bebés y niños pequeños suelen preguntar: ¿Qué le duele al pobrecito?Se sorprenden cuando les contestamos que no les duele nada. Sus padres los traen para revisión de la columna. Han entendido que la columna vertebral es esencial para crecer y mantenerse en óptima salud, física y mental.

Además de ser el eje central del esqueleto, la columna vertebral es el estuche protector de la médula espinal. Casi todas las señales nerviosas que van y vienen desde el cerebro hacia el resto del cuerpo y viceversa pasan por la médula y por las 31 raíces nerviosas espinales.

Estas raíces o nervios espinales salen de la médula y pasan entre las vértebras. Luego se dirigen hacia la piel, los músculos, tendones, ligamentos, mucosas, bronquios, pulmones, corazón, estómago, hígado, vesícula, páncreas, intestinos, riñones, órganos reproductores y glándulas. 

Lógicamente cuanto mejor alineadas estén las vértebras, mejor comunicación de las señales nerviosas desde el cerebro hacia todas las partes del cuerpo.

Las primeras subluxaciones vertebrales se suelen producir durante el parto. Es frecuente que entre los bebés que visitamos, encontremos subluxación de la primera vértebra cervical, también llamada atlas, y bloqueo del movimiento occipital. Posiblemente debidos al trauma de nacimiento.

¿Por qué suceden los traumas durante el parto?

En la mayoría de las ocasiones, el parto en el mundo occidental es un poco antinatural. La madre está tumbada con las piernas hacia arriba e intenta empujar fuerte para expulsar el feto. Está empujando un peso de 3 – 4 kg contra la gravedad. Además, con frecuencia, la madre no nota casi nada porque se le ha aplicado anestesia epidural.

Evidentemente es muy difícil empujar un peso contra la gravedad. Por lo tanto, cuando se presenta la coronilla, se necesita traccionar girando la cabeza y cuello del bebé con fuerza para poder sacar los hombros y el cuerpo. Se estima que esta fuerza de tracción es de aproximadamente 20 – 25 kg.  En algunos casos se necesitan fórceps o ventosa y esa fuerza es aún mayor.  

Un parto natural sería en posición de cuclillas. Resultaría mucho más fácil y menos traumático, siempre y cuando la madre no tenga subluxaciones de las articulaciones sacroilíacas e íleo púbicas: los huesos de la pelvis.

Las subluxaciones pélvicas son habituales y se pueden deber a viejos traumas (caídas o resbalones), olvidados y asintomáticos. Por esto recomendamos revisiones y tratamientos quiroprácticos a todas las embarazadas. https://angelaolaru.com/?s=embarazo

En los partos por cesárea puede haber trauma

Muchos padres piensan que sus hijos no han sufrido trauma durante el parto porque nacieron por cesárea.

Cuando se practica la cesárea, se hace un corte transversal en la parte baja del abdomen para acceder al útero. En la mayoría de los casos se introducen dos espátulas o fórceps, que agarran la cabeza, y se tracciona con una fuerza de aproximadamente 25 – 30 kg para sacar el cuerpo del bebé. A veces la extracción resulta difícil así que la fuerza de tracción y rotación es mayor.

Cuando cogen en los brazos su bebé, apenas nacido, los padres tienen mucho cuidado en proteger su delicada cabecita y cuello. ¿Os imagináis colgar de su cabecita un peso de 25 kg aunque fuera durante pocos segundos?  

Afortunadamente, hoy en día la gran mayoría de los bebés sobreviven al parto visto que nacen en condiciones de perfecta higiene y atención médica profesional.

Posibles efectos de estos traumas

  • Dormir con la cabeza siempre del mismo lado porque tienen dificultad en girar hacia el otro.
  • Llorar cuando se les cambia la posición de mamar.
  • No tener fuerza para succionar, se cansan rápidamente y maman poco. Enseguida tienen hambre y lloran de nuevo.  
  • También suelen dormir poco y están irritables y ‘nerviosos’. A menudo se tuercen llevando la cabeza hacia atrás en un intento instintivo de desbloquear el occipucio y el atlas.

Recuerdo el caso de una niña, bebé de 8 semanas, referida por una pediatra, amiga de su familia. La niña lloraba continuamente desde que nació. Según me contaron los padres no había dormido ni una hora en su cuna. Solo se tranquilizaba a ratos en los brazos.  Ambos padres estaban agotados.

Cuando la examiné, encontré las típicas subluxaciones del atlas y occipucio y le hice un primer ajuste. Lloró durante unos minutos y luego, como por arte de magia, se quedó dormida. La pusieron en el carrito y según me contaron durmió casi 10 horas seguidas. Al día siguiente los padres, me dijeron que su abuelo, médico cirujano en un hospital cercano, les preguntó bromeando: ¿qué le hizo esta doctora a mi nieta, le puso diazepam intravenoso?

En mis 29 años de clínica he visitado y ajustado infinidad de bebés. La mayoría mejoraron después de las primeras 2 o 3 sesiones. No obstante, algunos necesitan más. Esto depende de la edad, del historial clínico y también de otros factores.

7 febrero, 2019 by Dra. Angela Olaru

El tratamiento quiropráctico durante el embarazo.

Durante mis 29 años de práctica clínica he visitado y tratado muchas mujeres embarazadas.

La mayoría vinieron aconsejadas por sus médicos o algún familiar para aliviar síntomas de lumbago, ciática o dolor de cadera; molestias típicas del embarazo.

Usando técnicas de tratamiento manual de la columna, específicas para este tipo de situación, la mayoría mejoraron notablemente.

Durante el embarazo, hay varios cambios fisiológicos posturales y hormonales necesarios para favorecer el desarrollo del bebé.

Las adaptaciones posturales durante este período, pueden desalinear la columna y la pelvis.

Recuerdo el caso de una joven de 24 años embarazada que traté en Italia. Fue hace unos 29 años al inicio de mi práctica clínica.

La joven vino acompañada por su madre con fuerte dolor ciático en la pierna izquierda. Estaba embarazada de 22 semanas.

Le hice un reconocimiento a fondo incluyendo el chequeo postural y palpación vertebral. Su pelvis estaba desalineada y su columna torcida.

Encontré una subluxación crónica (desalineación y falta de movimiento articular) del hueso sacro a la derecha, compensada por una contractura del musculo piramidal izquierdo. El nervio ciático pasa justamente por debajo de este pequeño -pero poderoso– músculo, en forma de pirámide y estaba inflamado.

Afortunadamente se trataba de una ciática típica del ‘síndrome piramidal’. Es una condición muy común y conocida por todos los profesionales traumatólogos, fisioterapeutas, quiroprácticos y osteópatas.

Además, encontré varias subluxaciones vertebrales a nivel lumbar y cervical y un exceso de pronación (caída del arco) plantar derecho.

Le expliqué que la estructura del cuerpo humano es una unidad funcional y que todo lo que esté torcido abajo viene compensado arriba y viceversa.

En este caso tener esta ciática nos dio la oportunidad de realinear la pelvis y toda su columna, para optimizar la comunicación de su sistema nervioso con todos los músculos y órganos del cuerpo, incluyendo el útero.

Recuerdo que la mujer me escuchaba con interés, pero no parecía encontrar relación en una cosa y otra.

Empezamos el tratamiento: le reposicioné el hueso sacro y todas las vértebras bloqueadas. También le ajusté los huesos del pie derecho. Mejoró casi instantáneamente. Le aconsejé poner hielo y volver el día siguiente.

Volvió acompañada de nuevo por su madre. Ambas tenían caras de mucha preocupación.

Le pregunté por su ciática y me dijo que estaba mucho mejor, pero me explicó que antes de venir pasó por la revisión con su ginecólogo.

Según me contaron, después de examinarla, el doctor le dijo que la niña no crecía y le había sugerido dos fármacos. El problema era que ambos fármacos tenían entre los efectos secundarios posibles defectos congénitos.

Ante sus dudas en iniciar el tratamiento farmacológico, en coordinación con su ginecólogo acordamos continuar el tratamiento iniciado y, observar el desarrollo fetal en las siguientes revisiones.

Felizmente, la niña creció normal y nació sana, por parto vaginal sin complicaciones.  Se llama Sara y ahora tiene 28 años.

Posiblemente, Sara fue mi primer caso de restricción intrauterina.

¿Qué es la restricción intrauterina?

A medida que aumenta el tamaño del feto, aumenta la curva lordótica de la columna lumbar, aumenta el ángulo de inclinación anterior del hueso sacro, de los huesos iliacos y del pubis.

El útero está sostenido en la cavidad pélvica por tres pares de ligamentos fuertes que se insertan en estos huesos:

  • ligamentos útero-sacros: del útero al sacro.
  • ligamentos redondos del útero a los labios mayores pasando por el conducto inguinal, adherido al pubis.
  • ligamentos anchos: del útero a los iliacos.

Cuando los huesos de la pelvis están desalineados, debido a viejos traumas o, a ciertos hábitos posturales incorrectos, estos ligamentos se tensan de manera asimétrica y pueden alterar la cantidad de espacio disponible para el desarrollo del feto.

Cuando la pelvis está desalineada, se reduce el espacio disponible para el desarrollo del feto. Esto se llama restricción intrauterina. Una pelvis desalineada puede también afectar el posicionamiento del feto y dificultar un parto natural.

Establecer la correcta alineación pélvica es una buena razón para obtener atención quiropráctica y fisioterapéutica durante el embarazo.

Posiciones de nalgas o posiciones posteriores pueden interferir con la facilidad natural del parto y requieren la intervención cesárea.

El tratamiento quiropráctico consiste en ajustar con técnicas manuales – específicas y seguras – todas las articulaciones del cuerpo, especialmente las articulaciones intervertebrales.

Junto con el tratamiento fisioterapéutico, que actúa sobre los tejidos blandos: ligamentos, tendones, músculos y fascia muscular, el método quiropráctico ayuda a mantener una columna flexible y bien alineada. Ambos se complementan y actúan para eliminar la tensión asimétrica de los músculos paravertebrales, de los ligamentos y de los discos intervertebrales.

De esta manera se optimiza el espacio recorrido por los 31 pares de nervios espinales, principal medio de comunicación del sistema nervioso central con los restante sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema reproductivo.

Por tanto, mantener la columna vertebral alineada ayuda al sistema nervioso a comunicarse y promueve la salud en todo el cuerpo.

Debido a que a partir del segundo trimestre del embarazo se produce una hormona llamada relaxina que flexibiliza todos los ligamentos del cuerpo, es el momento ideal para corregir la alineación vertebral y pélvica, de manera fácil y duradera.

En los EE. UU. la mayoría de las embarazadas están bajo el cuidado quiropráctico durante todo el periodo del embarazo. Para más información consultar la web:

http://americanpregnancy.org/es/pregnancy-health/chiropractic-care-during-pregnancy/

 

 

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